Edward James y Las Pozas está ampliamente ilustrado con imágenes hechos por muchos fotógrafos destacados que han fotografiado Las Pozas y Edward James y su circulo a través de los años. Incluye una serie de fotografias previamente inéditas de Sally Mann, así como imágenes hechos por Graciela Iturbide, Lourdes Almeida, Chris Rauschenberg, Michael Schuyt y otros.


Lo que dicen las reseñas:

Surreal Eden hace lo que muchas buenas biografías e historias del arte hacen: nos recuerda lo que se ha olvidado y dejado fuera de los cánones 'oficiales'.

- RainTaxi


El arte arquitectónico de James no tenía ninguna utilidad más allá de sus propias formas fantásticas. Era a la vez proceso y espectáculo, e inspiración para la inspiración.

- The New York Times


Un libro gratísimo a la vista ... La escritora Margaret Hooks nos entrega un monumento a la fantástica vida y obra de James, así como un mapa que nos guía por su subconsciente.

- Vogue Living


Indaga en lo quijotesco y en lo personal al documentar la excéntrica búsqueda visionaria de Edward James y la 'ciudad secreta' que construyó.

- Bookforum


Cuestiones de clase y privilegio se entrechocan con las nociones de maestría, arte y diseño. La historia de James es tan apasionante como las imágenes de la casa adonde se refugió y que ahora se desmorona para reincorporarse al exuberante paisaje.

- Eye Weekly


Acerca de Edward James y Las Pozas:

Ubicado en la Sierra Huasteca del estado de San Luis Potosí, Las Pozas es un espectacular canto al surrealismo, con sus estructuras de cemento de colores que brotan de la vegetación misma, fue creado por el poeta, mecenas y arquitecto de sueños, el excéntrico aristócrata inglés Edward James, una de las personas menos conocidas pero más fascinantes de nuestro tiempo.

En 1945, acompañado por su incomparable colaborador Plutarco Gastélum Esquer, Edward James descubrió en una zona de cascadas, pájaros, mariposas y orquídeas salvajes, un remoto pueblo fundado en tiempos prehispánicos, Xilitla. Allí, decidió construir un “Jardín del Edén” surrealista. Con la ayuda de Gastélum y artesanos locales de origen otomí y huasteco, James esculpió la selva, iluminó el bosque y construyó parapetos hacia el cielo.

Nacido en el lujo de la alta aristocracia inglesa - su padre fue figura principal de la dinastía industrial norteamericana de los Phelps-Dodge, y su madre una bella aristócrata de la que se decía era hija del rey Eduardo VII - James heredó dos enormes fortunas y las dilapidó en un estilo de vida ostentoso y en aventuras artísticas.

Formó una importante colección de arte surrealista, pues fue mecenas de Salvador Dalí, René Magritte y Leonora Carrington, entre otros. Financió y colaboró con el Dream of Venus (Sueño de Venus) de Dalí y fue el inspirador del Lobster Telephone (Teléfono Langosta), así como de la famosa pintura de Magritte La reproduction interdite (La reproducción prohibida). Tambien financió los muy famosos ballets conocido como Les Ballets 1933.

En su juventud publicó muchos volúmenes de poesía y escribió una extraña y exitosa novela. Entre sus amigos en Inglaterra se contaron John Betjeman, Edith Sitwell, Cecil Beaton y Nancy Mitford.

Al abandonar Inglaterra a fines de la década de los treinta, se mudó a una colonia de artistas en Taos, Nuevo México, y después a Hollywood y Los Ángeles, donde trabó amistad con varios personajes, entre ellos Man Ray, Ruth Ford, Isamu Noguchi, Aldous Huxley, Christopher Isherwood e Igor Stravinsky.

Pero fue el México “surrealista” de Breton el que lo cautivó, y Xilitla se convirtió en su verdadero hogar. A pesar de viajar durante décadas entre México, Europa y Estados Unidos, Edward James siempre volvería a su proyecto de Las Pozas.